10 Técnicas para evitar la procrastinación y tener éxito en tu búsqueda de empleo

1.- El pilar de la “Responsabilidad”

Responsabilízate de tus acciones. Es imprescindible que adquieras compromisos pequeños para poco a poco ir acercándote a la meta final.

“O lo haces o no lo haces. Intentarlo no sirve”.

2.- Sueña en grande pero márcate pequeños objetivos

“Nada sucede si primero no ha habido un sueño”. Soñar en grande no sólo nos permite ilusionarnos, motivarnos, empujarnos hacia algo deseable y maravilloso. Soñar nos abre perspectivas, nos descubre increíbles recursos internos que tenemos escondidos o difuminado, cualidades que nunca hubiéramos imaginado tener, habilidades que no creíamos poseer.

Una meta gigante debe producir una especie de chispa, una motivación enorme, y también debe suponer un desafío importante, debe ser algo difícil de alcanzar, pero no imposible. Para que la meta te haga moverte y actuar, debe ser lo más concreta posible, y fijada en el tiempo.

Es fundamental marcarse metas gigantes y ambiciosas, pero para llegar a ellas debemos marcarnos pequeños objetivos.

– Define un objetivo a medio plazo que quieras conseguir y que te resulte desafiante y
difícil.
– Define un primer minúsculo paso o acción que te encamine hacia el objetivo.
– Decide una fecha concreta para realizar esa pequeña acción.
– Puntúa del 1 al 10 el nivel de esfuerzo que te supondrá realizar esa pequeña acción.
– Puntúa del 1 al 10 tu nivel de convicción de que vas a realizar este pequeño primer paso.
– Si has puntuado tu nivel de esfuerzo por encima del 7 o tu nivel de convicción por debajo
del 7, debe realizar ajustes en tu primera acción. Puede ser reduciendo la dificultad de
esa primera pequeña acción aún más, o poniendo una fecha más lejana.
– Sigue reduciendo y haciendo más sencillo este primer pequeño paso hasta que tu nivel de
convicción de que lo vas a realizar sea por lo menos, de un 9.

3.- Planifica tus tareas y actúa.

Para evitar la procrastinación, la planificación es el mejor remedio. Obtén un control más exhaustivo de tu día a día, escribiendo tus metas diarias.

En ocasiones el verdadero problema surge cuando tienes que ponerte en marcha, cuando tienes que pasar del “pensar” al “hacer”. En ese momento es probable que se te haga un “nudo” la cabeza y no sepas qué pasos dar.

Identifica las tareas que vas a realizar y escríbelas en un papel. Sólo por el hecho de escribirlas, se convierten en un compromiso más firme. Tarea 1…, tarea 2… y tarea 3… ¡así de fácil!

4.- Divide las tareas en subtareas

Desglosa las tareas grandes en subtareas hasta que puedas hacer alguna de ellas en un solo día.

5.- Establece plazos para cada subtarea

Una tarea sin fecha límite está condenada a su continua postergación. Se quedará pendiente en nuestra legendaria lista de “cosas por hacer”.

6.- Practica el método A-B-C todos los días

Es clave tomar conciencia de la importancia de cada una de tus actividades diarias. Cuando elabores tu lista de tareas diarias pon una A, B o C delante de cada tarea según su importancia. Lo que tienes que preguntarte en cada tarea es: ¿Qué pasaría si lo dejara para mañana?

“A” (Graves consecuencias): Se pondrá esta letra para las tareas más importantes e imprescindibles. Es algo que tienes que hacer si o sí. Y tendrá graves consecuencias (estrés, frustración, prisas…) si lo dejas para mañana.

“B” (Consecuencias leves): Es una actividad que es importante que hagas hoy pero cuyas consecuencias son de menor alcance que las de LETRA A.

“C” (Sin consecuencias): Tareas de poca relevancia. No pasaría nada si se aplazara para mañana. Pueden ser ejemplos: llamar a un amigo, ir a recoger un paquete de correos, quedar con el vecino para tomar algo…

Utiliza este método para darte cuenta de cuanto procrastinas. Cuando queden tareas de letra “a” por hacer y hayas dedicado tiempo a tareas de letra “b” y “c”; habrás procrastinado. Si aplazas tareas por falta de tiempo, que sean las de letra “c” (sin consecuencias) y alguna de letra “b” pero asegúrate de CUMPLIR LAS MÁS IMPORTANTES.

7.- No te sobrecargues de trabajo

Se realista y ponte una cantidad de tareas diarias que sepas que eres capaz de cumplir.
Tener una lista interminable de tareas pendientes te hace sentir impotente. No cumplir una tarea propuesta un día no es grave. Pero si se convierte en un hábito puede llegar a generarte frustración, estrés y pensamientos negativos que jugarán en contra de tu productividad.

8.- Controla tu exceso de motivación

No empieces con mucha motivación haciendo una tarea todos los días y modera tu impulso del momento, porque tendrás dificultad para mantener el hábito.

9.- Ponte presión social

Comunica tus metas diarias y los resultados que esperas a la gente que más quieras. Asegúrate que esa persona pueda comprobar tu trabajo. De esta manera sacarás lo mejor de ti para mantener tu palabra y te motivarás a cumplirlo.
Tomar conciencia del concepto de procrastinación y de algunas técnicas para evitarla te llevará por un camino más recto y más corto hacia tu inserción laboral.

10.- Recompénsate

Saber que tienes un tiempo limitado para trabajar y que luego podrás hacer algo que te gusta te motivará a trabajar más y mejor. Prométete algo sencillo cada vez que cumplas tu planificación diaria y verás que satisfacción.

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